Ordenamiento Urbano y Regulación del uso del Suelo
La espontaneidad de su creación, y la rápida evolución que sufrió, le dan una tipología urbana muy peculiar, caracterizada por su informalismo, frente al tradicional diseño de la mayoría de las ciudades correntinas. Su plaza principal no reúne a un conjunto de edificios de prestigio institucional, ni a un centro comercial de relevancia. La impresión del viajero que llega por primera vez es que, fuera del eje – avenida Lavalle que une en un trazo de indudable fuerza a la Ruta con la estación del ferrocarril, todo o casi todo lo demás ha quedado librado al designio de los pobladores, o de las circunstancias.
Esto se aplica inclusive a los conjuntos de vivienda social construidos por organismos del Estado, que fueron implantados en la ciudad con poca o ninguna consideración hacia su entorno, como si los proyectos no hubieran contado con relevamientos previos, o no necesitaran de ellos.
Por muchos años, la población de la ciudad que crecía pudo ser contenida en el espacio delimitado por las vías del ferrocarril y la Ruta Nº 14. En tiempos más recientes, sin embargo, se materializaron las presiones para ocupar: hacia el este, terrenos disponibles al otro lado de la ruta (Villa Vuelta del Ombú); hacia el oeste, cruzando las vías férreas (barrios Cesáreo Navajas y Narciso Vega, y hacia el sur, donde se localizaron muchos de los barrios de viviendas financiados por los organismos del Estado.
Hacia el norte del vértice formado por el cruce del ferrocarril con la ruta, también se han establecido recientemente algunos establecimientos industriales y zonas residenciales de buen nivel, en una proximidad ciertamente conflictiva.
El paisaje urbano está amenizado por un relieve ondulado y una vegetación exuberante, que enmascara a las construcciones de regular o baja calidad y destaca aquellas otras de buen diseño arquitectónico. Es destacable la afinidad cromática entre la calle rojiza (empedrada o no) y el verde intenso de los árboles. El modo de plaza frondosa, como la Plaza Libertad, reta más atractivo que el de escasa forestación (Plaza San Martín). Sin embargo, la forestación urbana, que es un rasgo característico de Virasoro, se reduce considerablemente en algunos sectores del centro y en los barrios de conjuntos.
La inspección ocular permite vislumbrar un defasaje entre el entramado de los procesos locales (sociales, económicos, etc.) por un lado, y la infraestructura urbana, por el otro. Es decir, que en Virasoro se desarrollan diariamente actividades con un flujo típico de una ciudad, pero enmarcados en un sistema infraestructural de baja calidad, característico de un pueblo. Podemos señalar 2 causas principales que explican este déficit infraestructural, las cuales están profundamente relacionadas entre sí. En primer lugar, el vertiginoso crecimiento poblacional lleva a un aumento desmedido de la ciudad.
Esto dificulta la capacidad del gobierno municipal para brindar las condiciones de infraestructura requeridas, en materia de pavimento, alumbrado público, desagües cloacales y fluviales, agua potable, distribución eléctrica, escuelas, centros de salud, gestión de residuos urbanos, etc. De este modo el gobierno municipal sólo puede llevar a cabo medidas de “reacción” debido a la imposibilidad de adelantarse al fenómeno del crecimiento poblacional. En segundo lugar, y relacionado con lo anterior, encontramos una causa que refiere a un problema histórico: la falta de criterios de planeamiento urbano en el diseño de la ciudad. Desde su creación, el proceso evolutivo de la ciudad se diferencia de la mayoría de las ciudades argentinas. Para empezar, el proceso fundacional se inició por iniciativa privada, y se siguió con sucesivas incorporaciones de tierra producto de la mayor o menor urgencia que tenían los propietarios de los campos aledaños para vender sus tierras y así atender la demanda por parte de una población creciente, en una ecuación simple y natural de funcionamiento del mercado. Aun cuando se observa la retención de lotes baldíos sin edificar en el centro de la localidad, las áreas periurbanas no se han subdividido, permanecen en forma de campos o estancias en poder de sus propietarios. Además, existen muchos vacíos edificatorios en el tejido urbano de la ciudad de Virasoro, tanto por razones temporales, como por una eventual especulación inmobiliaria, o por la existencia de numerosos cursos de agua que discurren por el interior de las manzanas y a veces nacen como vertientes allí mismo, dificultando la construcción. (Della Paolera “el suelo urbano”).
Todas estas cuestiones son fundamentales para el desarrollo de las actividades sociales y económicas que se llevan a cabo en la ciudad, denotando la importancia de superar este déficit infraestructural y de tomar decisiones que contemplen la problemática en el largo plazo; pasando de una posición reactiva a una preactiva con respecto a la problemática mencionada.
Aquí reside la importancia de implementar una planificación estratégica como herramienta para guiar y organizar la gestión local, ya que representa un instrumento que permite reducir la incertidumbre de quienes tienen la capacidad de tomar las decisiones primordiales que afectan al conjunto de la sociedad local. |